Inyección subcutánea 

10/07/2017

Quede en contaros como voy con las inyecciones.

Así pues deciros que tras salir de la consulta de oncología, subí a la cuarta planta y me dijeron que tendría que volver a las tres de la tarde.

Ya que las inyecciones subcutáneas no estaban aún, hay que ponerlas lentamente, por lo tanto nos marchamos a comer para regresar más tarde.

Regresamos a las 15:00, con miedo, inevitablemente siempre aparece en estas situaciones.

Aunque esta vez tuviera que aparentar que no lo tenía, ya que en esta ocasión vinieron mis hijas conmigo.

Pues llegue, entrego el carnet en la cuarta planta a Tomasa, la enfermera que me dijo que volviéramos después, me meten en una sala con una camilla, me pide que me baje el pantalón y que me siente en la camilla.

En ese momento el miedo y yo éramos uno, ya se había apoderado de mi. Antes de empezar con la inyección, me comenta: los efectos que pueden aparecer, son los que haya tenido durante la quimioterapia. ?

Eso no se por dónde tomarlo, pero no voy a adelantarme a los acontecimientos.

Me empieza a poner la dosis, hablándome en todo momento, creo que para intentar mitigar los miedos, yo con la mirada perdida hacia una ventana, sin llegar a ver nada, pero mirando.

Es como cuando te ponen una vacuna escuece y pica un poco, lo peor son los 5 primeros minutos, es molesto.

Así estuve unos cuantos minutos, hasta que le pregunte si faltaba mucho, porque comencé a sentirme mareada y no tenía claro si me desvanecería.

Pasados unos cuantos minutos más, que se me hicieron eternos, se termino la dosis y yo con el abanico a todo gas, me ayudó a recostarme y de repente sentí un ensordecimiento en los oídos fue como si los tuviera tapados.

Estuve un buen rato acostada en la camilla, me cogio el abanico y se puso hacerme aire, creo que por la mala cara que tenía, después cuando me comencé a sentir mejor que no bien, me dijo que es normal, que es un efecto muy cotidiano lo que me ocurrió.

La próxima ya te la ponemos tumbada que veras como si te ocurre, será en menor escala.

A todo esto, yo con mis sofocos más exagerados que de costumbre, que voy a tener que ir con un aire acondicionado solar.

No sé cómo hacer ya, para soportarlos, con estos calores que tenemos en Murcia.

Los efectos no se han echo de rogar, las piernas las tengo bastante molestas y estoy otra vez demasiado cansada, como cuando tienes la tensión baja, un verdadero rollo.

La parestesia que parecía estar empezando a abandonándome, a cogido fuerza y vuelvo a tenerla en su apogeo.

No quiero pensar, porque aunque sé que es para estar bien y terminar el tratamiento, no me esperaba lo de la inyección ni el tiempo que voy a estar liada con ello.

En fin, no queda otra opción, solo la de continuar hacia adelante, crear mi nuevo futuro, viviendo este presente.

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