Discusiones

25/12/2018

A veces iniciamos una conversación y sin entender muy bien qué ha pasado  nos encontramos en plena discusión, en estos casos yo personalmente me doy la vuelta y desaparezco.

Eso lo sabe todo el que me conoce bien, porque no me gusta discutir y los malos rollos prefiero evitarlos.

Por desgracia he vivido muchas discusiones y peleas verbales y mi mecanismo de defensa es ese, desaparecer, sobre todo porque puede que no sepamos canalizar nuestras frustraciones de manera correcta y utilicemos a ciertas personas de “sparrings” y no me gusta que me hagan sentir así.

Por resumir y aclarar un poco, entre los motivos que nos inducen a acabar nuestras conversaciones en discusiones:

Miedo y ansiedad que no sabemos detectar.

Interpretar lo que dice el otro como “algo personal”.

Incapacidad para detectar nuestras emociones y regularlas.

Actitudes defensivas y agresivas.

Necesidad de autoafirmación, de demostrar que tenemos la razón, qué somos válidos, de convencer a otro de “nuestra verdad”.

Desahogar nuestras frustraciones y ansiedad

Utilizar a otros como “saco de boxeo

Partir de una actitud “yo gano – tú pierdes”

Estar cerrados a nuevas maneras de ver las situaciones.

Os deseo a todos y todas que vuestras conversaciones lleguen a buen puerto y que sepáis aprovechar las discusiones para seguir creciendo como personas y enriquecer vuestras interacciones con los demás.

Haz lo que siempre has hecho y obtendrás lo que siempre has obtenido

Cada una de nuestras decisiones hoy está determinando de alguna manera nuestra mañana y de la misma manera aplica para nuestro presente y nuestro pasado… Cada día vamos generando una nueva realidad, la cual a pesar de ser nueva puede ser bastante parecida a la anterior.

La única manera de garantizar que viviremos experiencias diferentes y obtendremos resultados distintos viene de hacer cosas diferentes a las que hemos venido haciendo.

No es casualidad que tengamos la sensación de repetir experiencias. A veces salimos de una relación y entramos en otra tan parecida que parece solo haber cambiado el nombre de la persona. Normalmente escuchamos a personas quejarse de que siempre les pasa lo mismo, incluyen a la suerte y al destino en sus lamentos, pero no llegan a darse cuenta de que ellos mismos están generando las mismas situaciones una y otra vez.

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