Archivo | julio 2018

Espléndido día

07/07/2018

Hoy fue un día estupendo, espléndido y fabuloso.

Un día de los que no tenía en mi vida antes de sufrir cáncer.

Un día aprovechado al máximo muy bien compartido.

Hoy Sentada al borde de la piscina, observando como mis hijas sonríen porque son felices.

Haciendo lo que deberían haber hecho siempre, disfrutar de los buenos momentos.

Veo como disfrutan en su inocencia, sin olvidarme de que ellas también han sufrido en su infancia, cosas que ningún niño debería pasar ningún niño.

Corren, ríen, se tiran a la piscina y yo ahí sentada al borde llenándome de energía.

Disfrutandolas, grabando momentos en mis retinas que serán inolvidables y sobre todo viviéndolos en primera persona.

Un día espléndido, con muy poco soy tremendamente feliz.

La compañía es fabulosa, estar rodeada de mi familia me llena por completo, que ellas sean felices no tiene precio.

Sentada, cierro los ojos, dejo la mente en blanco y me limito a escuchar.

Escuchar los sonidos de los pájaros, su canto pasa inadvertido la mayoría de las veces, ahora se escucha entre el murmullo de la gente en la piscina, niños que gritan llamando a sus madres, pisadas apresuradas alrededor, el silbato del socorrista, el agua que cae en la ducha detrás de mí, se me están agudizando los sentidos, que cosas siento en cada momento.

He llegado a sentir tan intenso todo lo que me rodea que es imposible no disfrutarlo, que ciega estaba en el pasado y mira que en ese pasado me conformaba también con muy poco.

No me permito volver atrás, solo puedo y quiero ir hacia adelante.

No hay nada que haga circular una noticia más rápido, que las redes sociales hoy me enteré de la recaída de Terelu Campos, os juro que se me han saltado las lágrimas al leerlo, sin darme ni cuenta, porque sé por lo que tiene que volver a pasar, y eso da miedo.

Esta enfermedad no debería existir. Ojalá que los miedos no nos oculten el camino de la vida, porque es maravillosa a cada minuto, no nos quedemos con las ganas de nada.

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Ama, Vive, Sueña

05/07/2018

Esperando, siempre esperando, soñaba con que un día podría ser feliz, como el resto de personas anhelaba esa felicidad postergada. Si, esa que crees que llegará cuando terminas de pagar una deuda, cuando esperas que tu pareja cambie, cuando esperas solucionar algún problema que te quita el sueño, etc. Siempre pensándolo, solo eso pensando en vivir feliz sin darte cuenta que mientras esperas para ser feliz, es la vida la que se te está escapando y no precisamente despacio, sino que lo hace deprisa muy rápido, PASA Y NO ESPERA.

Tengo claro que soy una persona de buena voluntad, que quiero avanzar en mi vida, que intento cuestionarme mis metas y que tengo muchas esperanzas, es muy reconfortante para mí haber podido tener más perspectiva sobre mi pasado, para poder seguir, para poder soltarlo y ver que hoy vivo mucho mejor, que a pesar de que algunas situaciones y experiencias me marcaron en vivo como a fuego, aquí estoy feliz construyendo un nuevo camino.

Siempre he tenido miedo a enamorarme, después de superar el cáncer aprendí a quererme, comencé a valorarme, porque si no se quiere uno mismo es imposible que te hagas respetar por los demás y que te quieran.

Siempre está el miedo, no es miedo a comenzar de cero, todo lo contrario, es el miedo a repetir otra vez la misma historia, dejar que te lastimen. Aun así decidí dejarme llevar, amar, vivir, soñar, lo llevo tatuado en mi piel. Ahora tengo una nueva forma de vivir, vivir todo aquello que no había sido capaz de hacer anteriormente al cáncer, sentir cada momento que respiro y sobre todo no dejar de soñar, porque los sueños se hacen realidad si los persigues y yo quiero cumplir todos mis sueños.

Lo mejor estaba por llegar, menos mal que así fue, porque ahora sé que me debía muchas disculpas a mí misma, por no haber dicho basta antes, por dejarme dañar por los demás, por aguantar, por esperar, esperar que todo pasara sin buscar solución, esperando que el resto cambiaran, cuando la que tenía que reaccionar era yo.

Una vez superadas las penas, las decepciones por las decisiones equivocadas, solo quedaba, soltar, dejar ir, había que empezar de cero, pues en ello estoy con muchas ganas y fuerza. Y la verdad es que está siendo un empezar único, maravilloso, nuevo, fuerte, bonito y muy divertido.

Estoy convencida que el cáncer me cogió prestado un año de mi vida, sin permiso, pero también me dio más de una oportunidad, porque me ha brindado momentos inolvidables, se ha llevado lo que pesaba, ha traído a personas muy especiales a mi vida, personas que han llegado en un momento en el que yo ya no esperaba encontrar.

Hoy aprovecho para contaros sobre una persona que llego a mi vida, despertándome sentimientos puros, desconocidos hasta ahora por mí, recomponiendo mis mil trozos caídos, valorándome y haciéndome sentir inmensamente especial, más de lo que yo ya me siento. Una persona que para mí también es muy especial, que cuando estoy con ella siento en mi interior como si nos conociéramos de toda la vida, convencida de que es mi alma gemela.

Cuenta una antigua leyenda que las almas gemelas son las dos mitades de un alma que se quebró en el pasado y que se buscan a través del tiempo para volver a unirse ya sea por unas horas o para siempre, nuestros caminos se han cruzado en varias ocasiones estoy segura, pero no era nuestro momento, aún teníamos cosas que aprender.

Jose sé que he soñado contigo mil y una noches sin saber siquiera que existías, sin llegar a ponerte rostro y al final es la vida que me brinda la oportunidad de conocerte ahora que nos hemos encontrado. Sé que los dos tenemos un pasado que abruma, que nos lastimó de tal manera y con tanta fuerza que ambos sentimos miedo, de volver a sufrir, por uno mismo o por otra persona, cuesta dejarse querer.  Llegaste a mi mundo muy despacio y haciéndole cosquillas a mi corazón, como nunca antes había sentido, ahora sí que vuelvo a sonreír por completo, estoy feliz y contenta de haberte conocido.

Me encanta pasar el tiempo contigo, disfruto cada minuto que compartimos, no existen los silencios incómodos cuando estoy contigo, luego está esa chispa que tenemos de complicidad como si fuéramos una sola persona y la sinceridad con la que nos tratamos me genera aún más confianza, eso ya es un gran comienzo para cualquier tipo de relación, ya sea amistad, trabajo etc.

No sé por cuánto tiempo estaré contigo, si serán meses un año o toda la vida pero de verdad que el tiempo que haya pasado contigo ya me habrá merecido la pena, porque me has dado la oportunidad de saber lo que es sentir y recibir, ese respeto mutuo, ese apoyo que me trasmites, estoy aprendiendo a disfrutar lo que se siente cuando lo das todo por alguien y esa persona hace lo mismo por ti, me aportas felicidad y tranquilidad,  me siento estupendamente cuando estoy a tu lado, me haces sentir tan viva.

Verdaderamente me siento especial, no sé hacia dónde nos estamos dirigiendo, pero tengo claro que quiero ir contigo. Hace mucho tiempo que dejó de importarme quien me haya hecho daño en el pasado, ahora estoy solo con quien me hace feliz en mi presente y ese eres tú.

Gracias cariño por formar parte de esta, mi gran historia, que es mi vida.

 

 

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